El pianista. Guía de lectura durante la lectura del texto

El pianista. Actividades propuestas durante su lectura en formato pdf

Bloque B. Actividades durante la lectura

Actividad 6. La sexualidad en la España postfranquista[1].

pianista16“En los últimos años, uno de los máximos símbolos sexuales de Brasil ha sido Roberta Close, a quien vi por primeva vez en un anuncio de muebles. Roberta, cuyo aspecto me recuerda el de la joven Natalie Wood terminó su discurso con una admonición a los posibles compradores de muebles a no aceptar sustitutos del producto anunciado. “Las cosa”, advertía, ‘no son siempre lo que parecen’. Ni lo era Roberta. Esta chiquita e increíblemente femenina criatura era realmente un hombre.”  Kottak, C.P., Antropología cultural, ed. McGrawhill, 2010. Página 228

 

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

  1. Los alumnos reciben una serie de fotografías de mujeres. Todas ellas son atractivas y encajan perfectamente con los cánones presente de lo Bello. Se les pide que las analicen y que se expresen libremente sobre lo que ven o sienten. Después de ello, el profesor indicará que todas esas mujeres tienen algo en común. Todas, sin excepción, nacieron hombres. Pueden consultar estas fotografías para orientarse y reflexionar: BIBI ANDERSEN, ROBERTA CLOSE, CARMEN CARRERA, KELLY VAN DER VEER o JENNA TALACKOVA.
  1. Se hablará con los alumnos a propósito del género, sus límites y sus posibilidades. También del travestismo y de si la idea que ellos tenían del fenómeno transexual comprendía también casos como los de arriba.

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3. Al final, y tras vincular la actividad con la novela de El pianista, se emplazará a los alumnos a responder a la siguiente cuestión: ¿Crees que podemos elegir nuestro sexo, o que ya nos viene dado? Trata de justificarlo teniendo en cuenta los avances científicos que se han llevado a cabo a este respeto.

Actividad 7. La España de la doble moral[1].

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pianista20Last tango in París es una película de 1972 de Bernardo Bertolucci, protagonizada per Marlon Brando, Maria Schneider y Jean-Pierre Léaud. Por su contenido explícitamente erótico y violento, no llegó a estrenarse en muchísimos países, en una época mucho menos acostumbrada a este tipo de películas.

  1. ¿Conoces otras películas que se hayan sido censuradas recientemente? Menciónalas, y razona si los motivos que se han dado para su censura son realmente suficientes o no.
  2. ¿Por qué crees que, como se dice en el texto, dejaban que la gente pudiera ir a ver El último Tango en París a Perpignan, si estaba prohibida aquí? ¿Qué entiendes tú por “doble moral”?

Actividad 8: Descubriendo la Barcelona de los ochenta De Obispo Laguarda hasta el Capablanca.[1].

Ventura vive en un piso de la calle Bisbe Laguarda; muy cerca de la Iglesia del Carmen. Aunque su intención al iniciar el itinerario es ir a la Plaça del Padró, Schubert convence al resto para seguir por la Plaça dels Àngels hasta llegar al carrer Tallers. Una vez allí remontan Jovellanos en busca de Pelayo, desde donde irán a parar a la cabeza de las Ramblas. Desde allí, desde Plaça Catalunya, recorrerán las Ramblas hasta Colón, haciendo una parada en el Bar Boadas y llegando, al fin, al Capablanca, en otro tiempo llamado Casbah. A continuación, seguiremos el recorrido de los personajes a través de pasajes de la novela: C/Obispo Laguarda->Iglesia del Carmen-> Plaçá dels àngels -> Carrer Tallers -> Jovellanos -> Pelayo -> Ramblas Plaça Catalunya-> Colón.

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Salieron a la calle sólo iluminada por las luces de un parking que ocupaba la mitad de una manzana, enfrentado a la presencia de una iglesia premoderna empotrada en el casería como una fábrica de fe y esperanza.

– ¿Y esa iglesia?

Las puntas triangulares de la iglesia del Carmen, con una ventana ojo de cíclope en su centro, convocaban la curiosidad de Schubert.

-Es la iglesia del Carmen. La construyeron después de la Semana Trágica, sobre el solar de un antiguo convento de jerónimas que quemaron los revolucionarios. Mis abuelos vinieron a vivir a esta calle, Obispo Laguarda, recién casados. Tenían un colmado por aquí cerca, luego prosperaron y conservaron este piso por sentimentalismo, igual que mi padre. Aquí nació, aquí vivió con mi madre los primeros años de matrimonio y finalmente hemos venido a parar Luisa y yo. Es un barrio tranquilo y de un cierto interés. ¿Quieres que bajemos hasta la plaza del Padró?

– No. Déjalo. Prefiero que vayamos directamente hacia las Ramblas.

-Esta calle queda un poco aparte del conjunto del barrio. Era un barrio casi lumpen hace treinta o cuarenta años, en cambio en esta calle había algún médico, algún rentista, las fachadas lo dicen, aquí vivíamos los ricos del barrio, hasta gay casas con ascensor que recuerdan los intentos de una arquitectura racionalista de los años treinta. Acerquémonos a la plaza del Padró, es muy curiosa. Aún está a medio descubrí y restaurar una capilla románica auténtica. -Te cambio la plaza del Padró por las Ramblas.” (p. 249)

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“Schubert impuso la dirección y el recorrido: Riera Alta, Carmen, plaza de los Ángeles; pasaron ante la Casa de la Caridad, vaciada de su historia de miserias y entregada a la dentadura precoz s de la nueva cultura popular democrática, teatro independiente y músicos espontáneos, asociaciones de vecinos y voluntad de recuperar lo que quizá nunca se había tenido. Llegaron a la calle Tallers, a los traseros de La Vanguardia cuyas máquinas zumbaban en sordina. Fue Schubert quien propuso busca la cabeza de la Ramblas para empezar las cosas por el principio. […] Remontaron la calle Jovellanos en busca de Pelayo, entre oscuridades de comercios aplazados, sólo interrumpidas por polígonos irregulares de luz que salían de las tascas en agonía cesante.   […] hasta que desembocaron en la cabeza de las Ramblas, con su poderosa cabellera de contertulios futbolísticos, fugitivos de los tresnes subterráneos […] Se volvió el orador para señalar la esquina del Boadas.

“Mantenía Schubert la puerta del Boadas y el interior parecía una capilla de adoradores del cóctel mal programada, en la que el arquitecto no había calculado bien el éxito del culto.” (p. 33)

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“Schubert corría con Delapierre, Ramblas abajo, los brazos enlazados compensándose mutuamente la pata coja, y de pronto se desviaron a la derecha, atravesaron la calzada corriendo y se plantaron ante las estatuas ecuestres de Gargallo a las puertas del palacio de la Virreina. […] -¿Os habéis fijado en el tamaño? Son jinetes menores sobre corceles menores. Como si Gargallo le hubieran dado poco bronce los muy tacaños.” (p. 45)

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“[…]y entre contoneos se fueron hacia la entrada del marcado de la Boquería.” (p. 46)

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“Pasaron en silencio por entre los desguazados puestos de flores a contra marea de los liceístas que subían Ramblas arriba. […] Se entretuvieron contemplando el lucerío de fiesta que bañaba las puertas del Liceo, la partida de los penúltimos coches oficiales, la boquiabierta gravedad de los mirones asomados al espectáculo del gesto cultural.” (p. 47)

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“La iluminación amarilla de la calle Fernando fingía ser escenario de truculencias menores sin proclamar la explosión de poder institucional en que culminaba, la plaza de Sant Jaume, apenas una esquina lejana. Un tramo de soledades y luces fugaces, a uno y a otro lado las entradas a la ciudad prohibida del puterio barato y la droga podrida, plaza Real, Conde del Asalto, carteleras de procacidades menores en relación indirecta con los chillones colores, estatua pisapapeles de un escritor esquizofrénico entre el pedo y el poema épico social […] –Esta es la zona menos segura de las Ramblas.

Avisó Schubert y forzó el paso señalando un rótulo mortecino a mano izquierda.

-Aquello es el Jazz Colón. Ya falta poco. (p. 48)

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“Como una brecha abierta en el pasado propio y ene l del franquismo remoto, veían allí, al final de aquel pasaje, el rótulo del Casbah a caballo entre las dos décadas prodigadas, 1969 y 1970, con la propuesta del primer travestismo de la posguerra, como si el Régimen quisiera sondearse a sí mismo en un sorprendente flirteo con la moral de la ambigüedad. La noche ennoblecía entonces el neoclásico miniatura de aquellos sures de las Ramblas, de día con evidentes signos de vejez y chorretes de polvo y lluvias sucias, palacetes burocráticos fin de siglo, delegaciones de Ministerios, oficinas d fin de compañías navieras Barcelona-Génova con alguna acrobacia geográfica más allá de Suez. (p. 48)
  1. ¿Te ha parecido que la novela refleja bien los espacios que has visto? ¿Crees que la noche barcelonesa de 1983 difiere mucho de la actual?

 Actividad 9. La Barcelona imaginaria de Schubert[1].

Se trata de una ruta imaginada por uno de los personajes de la novela, Schubert. Una ruta crítica por la Barcelona de 1982.

“Empezaríamos por la hamburguesería que han abierto en el viejo cantaletas. Podríamos hacer allí una reflexión sobre la degeneración de la gastronomía y la penetración cultural imperial norteamericana a través de la hamburguesa. A dos pasos están los corrillos de culés, y podríamos meditar amargamente sobre la perdida de señas de identidad de un club como el Barcelona, en otro tiempo vanguardia épica de la Catalunya resistente

 Luego pasaremos ante el Cine Capitol, el viejo Can pistola, donde solo proyectan basura porno o pseudoporno, con lo que podremos lamentarnos sobre la corrupción de la cultura de masas y la desinformación sexual generalizada.

 A continuación el reformado Moka, obligada parada en el via crucis para considerar el qué se hizo de los cafés de antaño, sustituidos por la ambigüedad formal de los establecimientos actuales en los que las farmacias parecen cafeterías y las cafeterías farmacias…

¿Queréis que siga? En las ramblas cabe una visión cósmica y si alzamos la cabeza seguro que vemos un ovni de la internacional socialista planetaria, y así hasta el puerto, donde con un poco de suerte podemos toparnos con un grupo de alegres muchachos de la NAVY, evidencia misma de que somos una provincia del imperio, Y si hay luna llena, aguas podridas del puerto, podridas, sugestivo adjetivo, podridas. Este inventario en otro tiempo nos hubiera llenado las venas de sangre revolucionaria y hoy nos las llena de horchata de chufa.” (p. 31)

Hamburguesería que han abierto en el viejo canaletas (Burger King)->Cine Capitol->Moka->Las Ramblas ->El puerto.

  1. Las palabras de Schubert muestran el paso del tiempo en una ciudad que no permanecerá inmutable. Probablemente sientas algo parecido con tu ciudad, o con la manera en que viven y juegan ahora los niños. Te proponemos que nos narres un itinerario crítico por tu ciudad, valorando todo lo que crees que antes estaba mejor que ahora, como hace Schubert al hablar de Barcelona.

Actividad 10: El estraperlo[2]

Black Stories es un juego de cartas en el que un jugador plantea un enigma al resto de jugadores, y estos deben intentar resolverlo a través de preguntas de “sí” o “no”.A continuación hemos dispuesto un ejemplo y su posible desarrollo.

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Actividad 12. Hambre y dieta en la postguerra[1].

“- El otro día vino una pobre mujer, llena de mierda, con perdón, llevaba un niño y pidió algo de comer. Yo, sin abrir la puerta, le dije por la mirilla que se retirara a la escalera y que esperara. Vi que se sentaban en la escalera y abrí un poco la puerta, lo justo para poner un plato de arroz en el suelo con una cuchara. Volví a cerrar y por la mirilla vi que se lo comían. Dejaron el plato y la cuchara en el mismo sitio y cuando me aseguré de que se habían ido, salí y recuperé el plato. Era un caso de necesidad y tenían mucha hambre, mucha para comerse aquel arroz, porue llevaba ya varios días en la fresquera y olía un poco. (P. 137)

Cartilla Nº322679. Serie ZA. Terce-ra categoría. Segundo semestre 1951.

Cartilla Nº322679. Serie ZA. Terce-ra categoría. Segundo semestre 1951.

La cocina en El pianista sufre cambios perceptibles en base al momento en el que se desarrolla la acción: así, el primer capítulo se caracteriza, como los personajes, por una cocina más bien gris, poco elaborada y sin demasiados exotismos. Prácticamente se habla más de la bebida que de la comida.

El tercer capítulo goza de una gastronomía mucho más exquisita y, por supuesto, mayoritariamente francesa.

El segundo, en plena postguerra española, viene marcado por la escasez de las cartillas de racionamiento y la comida de estraperlo.

  1. Existe un estudio efectuado por el médico Pedro Blanco Grande referido a la alimentación en Madrid a lo largo de 1941: el cuadro que tienes más abajo resume la aportación de los alimentos ingeridos (carnes, verduras, pescado, huevos, leche, etc.) al cuerpo humano a lo largo de un día. ¿Sabes lo que eran las cartillas de racionamiento? ¿Fueron realmente efectivas en la España de la postguerra, o más bien agravaron el hambre? Busca información al respecto y resúmela en un texto a continuación de esta tabla.

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  1. pianista25El personaje que tienes aquí al lado se llama Carpanta, y es el protagonista de unas historietas creadas por el autor español José Escobar Saliente. Te proponemos que busques la siguiente información sobre el personaje:
  • Busca algunas tiras cómicas de Carpanta.
  • ¿Cuál es el principal problema que tiene el personaje?

Investiga el impacto político que tuvo Carpanta durante el franquismo. ¿Por qué crees que no fue víctima de la censura

Actividad 12. Disciplina y Dictaduras[1].

“El otro día bajaba yo por las Ramblas y al llegar a la puerta de la Paz suena el taratí tararí de arriar la bandera y todo el mundo inmóvil en la calle, como si estuviéramos todos muertos de pie, saludando con el brazo en alto.” (p. 110)

  1. pianista26Lee el texto de la siguiente imagen. ¿De qué trata? ¿Por qué crees que eran tan importantes este tipo de obligaciones para el poder?
  2. La dictadura de Francisco Franco empieza en 1939 y acaba en 1975, con la muerte del dictador. ¿Conoces otras dictaduras del siglo XX? Busca ritos, simbologías e imágenes que sirvieran a las mismas en sus intereses políticos.

 

Actividad 13. Golpes. El boxeo. [1].

“Para el otoño quiero hacerme profesional y el año que viene me voy a por Luis de Santiago y me lo tumbo en dos asaltos y luego ya tendré tiempo de ir al cine.” (p. 137)

pianista24Young Serra es uno de los personajes del segundo capítulo de El pianista: un aficionado al boxeo que quiere ganarse la vida con ello y lograr que sus padres dejen de trabajar.

  1. ¿Qué sabes del boxeo y de sus reglas? Te proponemos que busques los siguientes términos, y trates de definirlos: Combate nulo, Cross (Directo cruzado), Gancho o uppercut, Crochet.

 

Actividad 14. Voz polifónica[1].

“- Y, luego, seguro que corrió a darle el chivatazo a la Guardia Civil. Apostilló el viejo Baquero, quien odiaba al payés a causa del jamón. Vete a saber si estas historias son ciertas, rumoreaba don Enrique. A Andrés se le ponía la piel de gallina cuando se contaban historias del maquis. Si no tuviera a mi madre viuda y en estos tiempos… Hay que ser de una piel muy especial para sacrificarlo todo por una idea, por una idea vencida. Yo les admiro y al mismo tiempo me dan miedo. No pueden ser como yo, no pueden ser como nosotros, como los que callamos y nos tragamos la derrota yal vez para siempre. ¿Para siempre? Quintana no estaba de acuerdo. Las grandes potencias internacionales han traicionado a la República Española y toleran el Régimen de Franco pero si el bloque se hace de verdad, el Régimen no podrá sobrevivir y se unirán todos los demócratas para echar fuera de España al fascismo. Quintana se sacó del fondo de su mono azul una hoja doblada, la desplegó y ofreció una octavilla a quien la quisiera. (p. 145)

La voz narrativa de El Pianista, como en otras obras de Manolo Vázquez Montalbán, puede calificarse de polifónica, aunque exista un narrador que nos explique la acción. Varios fragmentos de El pianista, como el que tienes más arriba, se asemejan a un collage literario, en cuanto a que Montalbán construye en ellos verdaderas armonías a partir de la conjunción de voces de diversos personajes, incluido el narrador.

  1. Leed el texto anterior, y tratad de encontrar todas las voces que se dan en él. La primera, la de Baquero, es fácilmente reconocible gracias al guión que marca su frase. Pero hay más: En total, y contando con la voz del narrador, podrás encontrar cinco voces distintas en el fragmento de más arriba. Podéis cambiar el color de la fuente de cada voz que encontréis, repartiros las cinco voces y leedlo en clase en voz alta.

Actividad 15. Un poeta y un cronista en cada barrio[1].

“Me gustaría saber escribir como Vargas Vila o Fernández Flórez o Blasco Ibáñez para contar todo esto, porque nadie lo contará nunca y esta gente se morirá cuando se muera, no sé si usted lo habrá pensado alguna vez. Saber expresarse, saber poner por escrito lo que uno piensa y siente es como poder enviar mensajes de náufrago dentro de una botella a la posteridad. Cada barrio debería tener un poeta y un cronista, al menos, para que dentro de muchos años, en unos museos especiales, las gentes pudieran revivir por medio de la memoria.” (p. 138)

Parece evidente que las palabras que pronuncia Andrés en el segundo capítulo de la novela tienen algo de autobiográfico para Montalbán: un escritor que retrató con detalle las hazañas, vidas y dificultades de la Barcelona del Barrio Chino. El segundo capítulo de la novela, de hecho, tiene como paisaje permanente la Barcelona de la Calle de La Botella donde Manolo Vázquez Montalbán creció.

  1. A continuación, te proponemos ser ese poeta y ese cronista de barrio del que nos habla Andrés en la novela. Intenta describir a las personas que viven en tu barrio o que pasan por él: Si no te parece que tu entorno pueda tener nada significativo, da una vuelta por la calle en la que vives y anota todo lo que te resulte llamativo: El aspecto físico de determinadas personas, su manera de vestir, lo que están haciendo, su profesión (o posible profesión), las personas con las que se relacionan… Si los conoces tienes una buena oportunidad para resaltar alguna historia que te hayan contado de ellos. Si no los conoces, tienes una buena oportunidad para… inventarla.

“Si les oye hablar a los unos de los otros escuchará muchas críticas, mezquinas opiniones de unas vida pequeñas, pero se reconocen cuando se ven por la calle, en las tiendas, en los balcones, y se sienten seguros los unos de los otros, como te tranquiliza el regresar a casa o a un paisaje que también te conoce a ti.” (p. 146)

Actividad 16. Desmontando el paisaje de Barcelona[1].

“Luego la inmediatez de los tejados y terrados sucesivos desde la falda de la montaña hasta allí mismo, a medio camino del mar, coronaciones del casco viejo de la ciudad, tapaderas de una vida entre la memoria y el deseo, pretextos para asomarse a los desfiladeros de las calles estrechas que partían de las antiguas murallas y se adentraban en el barrio chino en pos del corazón maligno de la ciudad portuaria.” (p. 106)

Montalbán describe con todo lujo de detalles la Barcelona en la que creció. Este es sólo uno de los pasajes en los que el autor, con gran maestría, dibuja el espacio en el que transcurren las vidas de sus personajes. Más allá de las licencias poéticas, la detallada descripción de los espacios denota un enorme conocimiento del entorno y una gran capacidad de captar los detalles del mismo.

Hacer una descripción tan precisa de un espacio no es sencillo. A continuación te proponemos dos actividades, que pueden ayudarte en el proceso de aprender a retratar un paisaje.

  1. Colócate frente a una ventana o sal a la calle. Intenta que tu visión sea lo más amplia posible. En un cuaderno, dibuja ese paisaje. No te preocupes si dibujar no es lo tuyo: lo importante es que intentes seas lo más preciso posible al dibujar el paisaje: Puedes hacer anotaciones del tipo de material del que están hechos los objetos, o apuntar la incidencia que tiene el tiempo sobre las superficies que lo componen (Ejemplo: En un día de sol, las ventanas pueden perder su aspecto transparente y volverse blancas).
  1. Ahora que ya tienes un dibujo (más o menos preciso) repleto de anotaciones, transforma todo lo que has sacado del paisaje en una descripción del lugar en el que vives. Puede que al analizar el paisaje y descomponerlo algunas de las descripciones resultantes sean más poéticas de lo que imaginabas.

“Si les oye hablar a los unos de los otros escuchará muchas críticas, mezquinas opiniones de unas vida pequeñas, pero se reconocen cuando se ven por la calle, en las tiendas, en los balcones, y se sienten seguros los unos de los otros, como te tranquiliza el regresar a casa o a un paisaje que también te conoce a ti.” P. 146)

Actividad 17. Música culta VS Música popular.[1]

“- Pero el señor Rosell cultiva otra música.

-¿Es que la otra no es mi música?

Es como comprar un carro con un haiga.

-Mire, Andrés, ¿Sabe que le digo? Que yo no tengo ni la cabeza ni el cuerpo para palizas. Me va el baile y eso es todo lo que quiero. La música del clin clin y el chof chof catachof se la dejo para los entendidos y que les aproveche.” (p. 129)

En Montalbán, las referencias a la música culta y la música popular son recurrentes, y se hacen especialmente enemigas en el segundo capítulo, cuando Andrés discute con una de las dos realquiladas.

  1. ¿A qué tipo de música crees que se refiere Andrés? ¿A qué tipo de música parece atacar? Pon un ejemplo de ambos tipos de música. ¿Qué piensas tú de la distinción que hace Andrés? ¿Crees que existe una música que es mejor que otra? ¿Por qué?

Actividad 18. Las danzas del Príncipe Igor de Borodin[1].

“- No me lo explico. Don Alberto, ¿sabe usted qué música he tenido durante toda la guerra en la cabeza? En los peores momentos, cuando estaba muerto de hambre, de cansancio o de miedo, yo tarareaba las danzas de El príncipe Igor de Borodin. Caía la gente muerta a mi lado y yo estaba en si me cago o no me cago y venga con las danzas de El príncipe Igor. Tararí tararí rara rí rarí, rarí rararí rarí, rarí rararí rarí. Nos cogieron cuando íbamos perdidos después de cruzar un río a nado, cargados con el tabardo y bien que hicimos, porque aquel tabardo fue la única manta que tuve durante el invierno siguiente y nos cogió una patrulla con un oficial de esos <<africanos>> al frente, un legionario cabrón que preguntó: a ver, los voluntarios. Y dos de los chicos que iban conmigo eran voluntarios. Mira, les dieron una paliza que chorreaban sangre por las orejas y la boca y los hijos de puta iban gritando: tomad, para que os vayáis otra vez a defender a Stalin por gusto. Yo me dirigí al cabrón aquél i le pedí que tuviera un poco de humanidad y entonces empezó a patearme y algo apuntó en la ficha, porque el estigma de rebelde me persiguió luego durante la estancia en los batallones de trabajadores, en los campos de concentración, en la mili que tuve que repetir y cuando estaba en los campos, vergajazo que se escapaba, vergajazo que recibía Larios. A ver, decía cualquier chulo de mierda de aquéllos, a ver, ¿Quién ha sido el más rebelde de la semana? Larios. Siempre Larios. Cogía un vergajo, como esas porras de goma que lleva la policía, pero sin la armadura interior, y dale que te crío, quince, veinte golpes. ¿Vosotros me habéis oído gritar? Ni vosotros, ni ellos. Yo conectaba las danzas de El príncipe Igor a todo trapo y tararí tararí tararí rarí… es una música que me eleva.” (p. 130)

El arte ha servido de refugio para muchas personas a lo largo de la historia, como podemos ver en el relato que hace Andrés de su paso por los campos de concentración y la guerra civil. Rosell, de hecho, necesita volver a tocar un piano después de pasar seis años en prisión. Como si el arte tuviera propiedades anestésicas, balsámicas y saludables.

  1. Haced grupos y grabad un corto en el que la música haga olvidar a sus protagonistas alguna situación desagradable. Pensad en las imágenes terribles que tuvo que soportar Andrés durante y después de la guerra, y la calma que le traía poder recordar las notas de las danzas del Príncipe Igor de Borodin. Buscad una canción, pensad en una historia en la que uno de los personajes sufra una situación traumática y grabadla con vuestros compañeros. Luego, podéis compartir vuestros videos en clase.

Actividad 19. La Música en El pianista[1].

“A usted, señor Doria, cuyo talento musical me consta y me han ratificado tanto Poulenc como Auric, pero tiene usted los oídos de piedra si no capta esa capacidad de anticipación que hay en Satie. Y sobre todo la gran modernidad de la actitud. El gran relativismo moral y estético de Satie. Vive en el perpetuo sarcasmo, y no sólo dirigido a lo que estéticamente desprecia, sino básicamente a lo que ama, a sí mismo, a su propia obra. En ese sentido incluso Satie es más moderno que el surrealismo, está más adentro de la gran constante del arte de este siglo.” (p. 142)

La cultura que tenía Montalbán era tan amplia y diversa como su producción artística. En el caso de El pianista, y especialmente en el tercer capítulo, Manolo Vázquez Montalbán demuestra un gran conocimiento musical e histórico. Las referencias a músicos de la época son sobresalientes, y se advierten profundas y trabajadas al no detenerse en su simple mención.

  1. A continuación os proponemos la siguiente actividad: repartiros los siguientes músicos de la época en la que se desarrolla el tercer capítulo de El pianista. Os proponemos que preparéis una exposición oral en la que expliquéis de quién se trata cada uno de los músicos que tenéis más abajo; qué tipo de música hacía y qué características tenía ésta respecto a la época. Acompañad vuestra exposición de videos y cortes musicales del autor en cuestión, tratando de ilustrar lo que explicáis.

Finalmente, busca la referencia (o las referencias) que se hacen de él en El pianista. Aunque no todos, algunos de ellos son especialmente importantes en la narración de Montalbán.

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Darius Milhaud

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Igor Stravisnki

R. Wagner

R. Wagner

 

 

 

 

 

Satie

Satie

Manuel de Falla

Manuel de Falla

Mompou

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Georges Auric

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Robert Gerhard

Robert Gerhard

Marguerite Long

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Óscar Esplá

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Shotaskovich

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Francis Poulenc

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Actividad 20. Cartas. La novela epistolar [1].

“Querido Gerhard, casi todo se ha producido según lo previsto, tanto por usted como por mí mismo. Doria está lleno de buenos propósitos, pero también de demasiados propósitos, y yo necesito controlar mis pasos, saber por qué los doy, qué hago yo y que me hacen hacer los demás. De momento lo que más me interesa es la ciudad, lo único que está auténticamente a mi disposición, porque todos los contactos que traía se han frustrado por el verano. No me importa. Quiero empaparme de la ciudad, y si Doria me dejara escuchar, no me forzara a actuar, a pronunciar, mi relación con él sería mucho más provechosa.” (p. 224)

En la novela epistolar, la trama se desarrolla mediante la sucesión de cartas enviadas y recibidas por los personajes que protagonizan la acción. Este recurso narrativo tiene una cierta importancia en el tercer capítulo de El Pianista, plasmado en la relación que tiene Alberto Rosell y Robert Gerhard.

  1. Construye, junto a un compañero/a de clase, una pequeña muestra de novela epistolar. Podéis elegir la relación que hay entre vosotros y el lugar desde el que os enviáis las cartas. Enviad, al menos, tres cartas cada uno. Luego podéis leerlas con vuestros compañeros.

Actividad 21. París[1].

“Le conmovió el Marais, sobre todo descubrirlo a partir de aquella esquina de Rambuteau-Beaubourg, el despliegue mercantil de las tiendas de comestibles de Rambuteau prometiendo aromas t colores de zoco racionalista, un orden para las manzanas y los melocotones, otro orden para peces y carnes troceados según un sentido del ritmo visual cartesiano, para de pronto ensimismarse el barrio en la puerta misma del pasaje de Saint-Avoe, rue de Temple, carátulas de piedra de historia antigua, gárgolas, portones de madera pretexto para la exhibición de ideas y riqueza, pequeños palacios color placidez con vegetaciones asomadas a las altas tapias y una perspectiva de pasadizos y porterías hacia el esplendor final de jardines entrevistos con estatuas de sal oscurecidas por la historia. Una ciudad rica que se respeta a sí misma, pensó Rosell, y lo dijo. (p. 196)

La centralidad que ocupa Barcelona en la obra de Montalbán es indiscutible. Y en El Pianista la ciudad condal se perfila, también, como espacio protagonista de las vidas de sus personajes. El último capítulo, sin embargo, y aun teniendo presente siempre a Barcelona desde la distancia de un emigrante, París se postula como paisaje indiscutible de la acción.

Te proponemos que organices un viaje de fin de curso a París. Ten en cuenta el número de personas que podrían ir a dicho viaje, e intenta hacerlo lo más económico posible para que no resulte privativo. El viaje durará 7 días, y se hará en verano.A continuación enumeramos una serie de ítems que tendrás que tener en cuenta para que podáis disfrutar del viaje:

  1. – Busca un medio de transporte, y el coste que tendrá el mismo. Piensa en los tiempos de desplazamiento, y qué supondrá elegir un transporte u otro.
  2. Busca un lugar donde dormir.
  3. Programa actividades, salidas y visitas a algunos de los lugares más emblemáticos de París. No te límites a la Torre Eiffel: Busca información sobre lugares que también tengan un gran atractivo turístico aunque no sean tan conocidos.
  4. Valora el precio que tendrá hacer todas esas actividades, salidas o visitas del punto anterior: el transporte que necesitaréis desde el sitio en el que durmáis o el precio de la entrada (de haberlo), por ejemplo.
  5. No olvides, tampoco, el gasto que habrá en comida, o las limitaciones que podría suponer una climatología desfavorable.

Convierte toda esa información en un proyecto serio para presentar a tus compañeros: Organízala en forma de calendario, anotando todo lo que te parezca relevante. Puedes adjuntar fotografías o curiosidades para hacer más atractiva la presentación del proyecto. El viaje debe plantearse de manera seria y realista, siendo especialmente atractivo para los alumnos, pero lo suficientemente sensato para los profesores.

[1] Descriptores didácticos: Economía, geografía, Francia, expresión escrita, competencia digital, expresión oral.

[1] Descriptores didácticos : Creatividad, expresión escrita

[1] Descriptores didácticos: Música, historia, expresión escrita, vanguardias.

[1] Descriptores didácticos: Música, arte, cine.

[1] Descriptores didácticos: Música, arte, filosofía, estética, expresión escrita, expresión oral.

[1] Descriptores didácticos : Literatura, creatividad, expresión escrita, dibujo.

[1] Descriptores didácticos: Literatura, creatividad, expresión escrita.

[1] Descriptores didácticos : Narrativa, Lengua castellana, literatura, polifonía, expresión oral

[1] Descriptores didácticos : Historia, postguerra, deporte, educación física, boxeo.

[1] Descriptores didácticos : Dictaduras, disciplina, siglo XX, símbolos, ritos, LyEE.

[1] Descriptores didácticos: postguerra, Historia de España, hambre, racionamiento.

[1] Descriptores didácticos : Urbanismo, Barcelona, LyEE

[2] Descriptores didácticos : Hambre, estraperlo, postguerra, Historia de España, blackstories

[1] Descriptores didácticos : Barcelona, evolución, urbanismo, Franquismo, Historia, LyEE

[1] Descriptores didácticos: Postfranquismo, 1982, doble moral, censura, sexualidad, Ética, cine, LyEE

[1] Descriptores didácticos: Postfranquismo, 1982, doble moral, travestismo, sexualidad, género, Ética, Filosofía moral.