Los mares del Sur. Actividad 34

Bloque 2. Actividades durante la lectura.

Actividad 34. Charo y el futuro: recapitulando. (pp. 153-157)[1]

En este fragmento, Carvalho propone a Charo un fin de semana de reencuentro. Pepe ha estado ausente por el caso de Stuart Pedrell y ella siente que su relación se tambalea. Incluso expresa su temor de que la abandone por dedicarse a la prostitución. Su relación es un tanto ambigua: sabemos que vende su cuerpo pero que al mismo tiempo es posesiva y celosa por las conversaciones con el detective. Charo es un personaje complejo en el que Montalbán construye una visión del mundo de la prostitución mundana, polémica, ausente de juicios de valor. Piénsese en uno de los primeros fragmentos, cuando pasea por las Ramblas y es abordado por una prostituta:

“La muchacha llevaba una frágil rebeca azul, falda diríase que falda—pantalón, aunque no tuvo tiempo de aseverarse, y zapatones que la elevaban veinte centímetros sobre el nivel del mar. Tenía a la vez fealdad y belleza, y cuando le dijo: «Perdone, ¿le apetecería acostarse conmigo? Son mil pesetas y la cama», Carvalho le vio un ojo morado y un pequeño arañazo en la piel transparente y venada de la sien. Siguió acera abajo y repitió su demanda a otro transeúnte que la esquivó marcando un semicírculo, como si quisiera rodearla de la cuarentena de la sospecha. Ejerce la prostitución como si preguntara la hora. Tal vez sea una nueva técnica de márketing puteril.” (pp. 89-90).

En este fragmento, tras la visita de Charo, nuestro detective regresa al Barrio Chino y allí pasa revista con ironía, casi con humor malsano, a los tipos de prostitutas. En su visión no hay condena sino la empatía de cierto tipo de sátira.

“En la calle, las putas sin collar iniciaban la busca a unas horas impensables en tiempos de prosperidad. ¡Cómo está el mercado! La puta vieja, empapada en alcoholes de todas las cosechas, coexistía con la puta joven, acanallada en quince días de aprendizaje ávido y ciego, para olvidar cuanto antes los prejuicios morales perdidos. Había más cinismo en los ojos jóvenes que en los viejos. Te haré muy feliz. Cariño, me gustas. ¿Quieres echar un polvito? La puta de entre horas, recién recogidos los cacharros en la cocina de su casa, pendiente del reloj para volver a casa a preparar la cena del marido y los hijos, disimulaba su caza ante los escaparates de tiendas en las que no había nada que mirar.” (p. 155)

Tu actividad consiste en tomar partido. El problema de la prostitución en la Ramblas sigue vigente y con la misma crudeza que muestra la novela.

De las distintas soluciones propuestas, se encuentra la legalización, que ya está vigente en países como Alemania. ¿Serías partidario? Escribe un artículo de opinión a favor o en contra y argumenta tus opiniones sobre un tema tan controvertido. Sobre las 300 palabras.

 

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.